Recientemente asistí a un funeral. En una iglesia. Católica. Cristiana. Lo que sea.
No soy creyente de ninguna religión. De hecho, la palabra religión me da tirria y me provoca más indignación y cabreo que otra cosa.
Si asisto a algún funeral lo hago a modo de respeto o por la persona fallecida o por alguien a quien ha afectado la muerte de un ser querido. Yo respeto todas estas cosas, porque que yo no comparta esas creencias no es motivo para no demostrar respeto.
Por supuesto, no participo de costumbres o actividades de esos actos. Yo sólo muestro mi respeto. En algunos casos también cariño y afecto, porque reconozco que algún difunto me importaba un comino (incluso menos), pero no las personas que lo habían perdido.
Pero lo que me ha flipado hasta el límite es el POCO respeto que ha demostrado ese cura/párroco/comosellame. Ese ser viviente ni siquiera se había preparado un sermón/speech/comosellame en condiciones dedicado a la propia fallecida y a la familia. De repente se ha puesto a divagar entre mariposas, Teresa de Calcuta, semillas de trigo, que si la fe, los gusanitos... ¡Mil estupideces para hacer un símil entre la muerte y que el cuerpo se destruye pero queda el espíritu! ¡Por favor, con las tres primeras comparaciones ya quedó claro! Eso sin contar que creo que ni se acordaba del nombre de la difunta. Siempre decía "nuestra hermana...", pausa y el nombre. Increíble-ble.
A todo esto, este ser viviente, el cura/párroco/comosellame, no dejó de mencionar la muerte por aquí, la muerte por allá, porque con la muerte nuestra alma viaja a otro plano (juro que dijo eso), que si el señor de la barba blanca nos llama nuestra manera de ir es muriendo... ¡¿¿ES QUE NO PUEDE DEJAR DE RECORDARLE AL POBRE VIUDO QUE SU ESPOSA HA MUERTO?!! ¡Qué puta falta de sensibilidad y de tacto, joder!
Después de toda esta tochada inssssssoportable, ininteligible, sobrante y flipante, encima tuvo cojones de pasar las cestitas para recaudar dinero. ¡Y una mmmmmmierda! Vamos, que hasta le debe venir bien que la gente la palme para tener la iglesia llena y recoger más pasta. Menudos hipócritas, saca-cuartos y mentirosos.
Vergonzoso, simplemente ver-gon-zo-so.
Ni qué decir tiene que salí indignada, que si yo hubiera sido alguien de la familia le digo cuatro cosas al energúmeno ese y que, por lo que más quieran, me pongan en la lista de personas que NO pertenecen a esa secta y JAMÁS pertenecerá. Cada cual que crea en lo que le dé la gana, pero yo no me creo que un tío blanco con barba que un día se aburría se puso a crear el mundo, con sus animalitos y plantitas, le arrancó una costilla a un tío para crear a una tipa, que los tenía rondando por un jardín y que, como era un misógino de mierrrrrrrda, le echó la culpa a la tipa por hacerle comer una manzana (con lo sanas que son) al subnormal de su novio. Bueno, bueno... encima es que este señor creador tenía un trastorno de personalidad múltiple: que si padre, hijo... ¡¿y paloma?!
¿Y el negocio que se han montado a partir de toda esta paranoia? Vamos, el más rentable de la historia, empezaron con un pesebre en medio del desierto y ahí está el Vaticano con su voto de pobreza. ¡Con un par de cojones!
Del voto de castidad no voy a hablar porque entonces volverá a arder Roma.
Vamos, que cuando llegue el momento, que me incineren y pasen de zarandajas de estas. Que alguien grabe un cd con mis canciones favoritas, que lo pongan, tiren mis cenizas en mi playa preferida y a celebrar mi vida, coña. Porque como a alguien se le ocurra llevar mi cadáver o mis cenizas a un lugar de esos a "honrarme" (o putearme, que todo puede ser) sólo lo diré una vez: mi ateo espíritu les perseguirá el resto de sus vidas y la venganza será terrible.
Señora P, descanse usted en paz que bien merecido se lo tiene. Siempre la recordaré con su sonrisa y su gran sentido del humor.