... en la que sé que me tengo que ir a dormir pero estoy haciendo todo lo posible por retrasar el momento. ¿Por qué?
¿A veces no os pasa eso? Pasa el tiempo esperando algo que no ves el momento de que llegue y cuando está ahí, a puntito... nada, que si zapeas, ahora miro esta revista, leo aquel/los blog/s, un rato de mirar al techo no te lo quita nadie...
Pero en realidad sé qué es lo que me carcome por dentro. Bueno, es una exageración, pero es cierto, aún no puedo superar el hecho de que sí, es verdad: un compañero de clase no termina de caerme bien del todo.
Efectivamente, ese al que yo comparo su trabajo con el mío y el de la menda lo encuentro mediocre. El que no acaba la mayoría de sus frases, las que acaba tienen un final inaudible o cada 3-4 palabras hace como una especie de tos. Muy del estilo Jordi Pujol, pero en modo suavizado ON.
Es semi-finalista en un concurso. Aunque yo envié una ilustración por probar sabiendo que no llegaría a nada. Y lo sabía porque mi geisha no tiene nada que ver con su Iron Man. Me decanto por los estilos de ilustración de Norman Rockwell, Alberto Vargas, de los 60-70's y ya sabéis lo mucho que yo suspiro por Shag, Lola & Rosanas o Jason Brooks, entre tantos y tantos. Aprecio otro tipo de ilustraciones y me gustan... pero no son mi estilo. Y no sé porqué, el hecho de que no sea mi estilo es como si me pareciera que elijo lo más simple a la vista = si lo hago yo no tiene tanto mérito.
Él guarda sus trabajos con celo y espera hasta que, aunque no estén acabados, se puedan enseñar y que todos nosotros digamos nuestros "0h", "¡qué chulo!" o cara de "¿qué coño hago yo en estos estudios?".
Puede que me equivoque, pero creo que noto como que él sabe que sus trabajos son buenos, molan y espera que los profes se lo digan. Que se sepa que su trabajo tiene ese punto de "más mejor". Todo eso está debajo de la capa de semi-falsa humildad de quien se sabe mejor que tal o que cual.
Hoy, como al resto de mis compañeros, le pedí un pequeño favor sin la más mínima importancia. Los demás no pusieron impedimentos. Él me dio una palmadita en el hombro y me dijo un rotundo "No".
Y no sé qué me ha molestado más, si la palmadita o la negativa.
Sí que lo sé. Lo sé perfectamente.
La puta pal-ma-di-ta.
¿Recuerdas FanMa lo que te dije sobre la venganza? Pues la mía llegará, pero sin estresarme, que no hay prisa y ahora tengo muchas cosas que hacer. Disfruto planeando de forma sutil, distraída a la par que retorcidamente.
Mi trabajo será mediocre al lado del suyo, pero la mala porque le da la gana soy yo.
Y todo el mundo sabe que no hay sitio para dos de esta misma calaña.

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